lunes, 2 de mayo de 2011

Exposición "Para muestra un botón" y entrevista a mi abuela

En el comentario de esta semana seguimos tratando el tema de la posguerra y la vida de nuestros abuelos durante ésta. El pasado viernes 29 de Abril acudimos junto con nuestros familiares a la exposición de nuestro trabajo realizado en el salón de actos del instituto. Allí pudimos ver el vídeo que hicieron Miguel y José Ángel llamado “Para muestra un botón” donde salíamos vestidos de mujeres y hombres de los años 40 y luego vimos la exposición de nuestras fotos acompañadas de los documentos y otras fotos de aquellos tiempos.
Yo acudí con mi abuela ya que mi madre y mi abuelo no pudieron asistir porque por motivos de trabajo no podían ir a esa hora, aunque luego me dijeron que les habría encantado ir. Vimos el vídeo y la exposición juntas y para mí fue muy bonito ver el vídeo con alguien que había vivido en esa época, sabía tanto de ese tema y a la que le hacía tanta ilusión como a ella. Cuando llegamos había mucha gente y se notaba algo de nerviosismo por ver cómo era nuestro trabajo. Cuando acabó le pregunté a mi abuela qué le había parecido y me dijo que le había encantado, que había sido como recordar los viejos tiempos en los que vivió y que a su madre le habría encantado verlo. En el transcurso del video pude ver cómo había gente emocionada con las imágenes que veía acompañadas de esa música que nos había hecho casi llorar y que a mi abuela tenía allí sentada sin apartar la vista un momento de la pantalla haciendo un gran esfuerzo ya que sin gafas veía poco. Tras ver el vídeo pasamos a la parte favorita de mi abuela, según ella me ha contado: ver nuestras fotografías vestidos de nuestros personajes y las otras de la época. En ese momento me estuvo hablando de algunas de las fotos porque yo tenía mucha curiosidad al ver algunas como las de las bodas donde las mujeres iban con trajes muy sencillos y negros y ella me explicó que en esa época la gente iba vestida así, que no había dinero para más en la clase pobre, claro. También otras fotos como las de los colegios, en las cuales las monjas tenían unos atuendos un poco extraños. Todas estas fotografías le gustaron mucho y cuando nos fuimos me fue comentando por el camino que había merecido la pena haberse perdido su novela favorita a la que estaba “enganchada” por venir conmigo a ver esto. Me sentí como cuando era niña e iba con ella de la mano por la calle aunque estaba vez ella era la que iba agarrada a mí ya que ahora es ella la que tiene más dificultades para andar, incluso me llevó a comprar chucherías al quiosco como premio por haberle hecho este bonito “regalo”. Este trabajo una vez más ha hecho que podamos acordarnos de las personas a las que quizás tengamos más olvidadas como son nuestros queridos abuelos.

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