sábado, 9 de abril de 2011

Nunca lo imaginé

Ya llevamos tres comentarios a cerca de la performance “Para muestra un botón” ya que es diría yo el principal tema de la clase de pi este año.
Juan Carlos, profesor de historia de nuestro instituto nos propuso una excursión en la que presentaríamos nuestro trabajo a distintos institutos y estos también lo harían con nosotros. El pasado viernes fuimos a Prado del Rey a presentar el trabajo, había distintos institutos los cuales presentaron trabajos diferentes, pero todos trataban de la vida en los 40; uno trataba sobre un viaje a un campo de concentración, en otro presentaban la vida de varios paisanos de Prado del Rey que habían vivido en esa época…y entre medio leían poemas referidos al tema. La excursión duró todo el día y nos tocó salir al escenario en el segundo acto, algo que nos caracterizó fue que fuimos los único que íbamos disfrazados de nuestros personajes, subimos al escenario y mientras Miguel leía un breve presentación nos quedamos en el escenario comportándonos como nuestros personajes; con cara de pena, cabizbajos…y mientras en la pantalla que había en el teatro pasaban diapositivas con nuestro carnets antiguos que Miguel realizó, luego bajamos a sentarnos y vimos nuestro video, tengo que decir que me gustó todavía más que la primera vez que lo vi. Desde mi punto de vista y sin ser egocéntrica creo que nuestro trabajo fue el más divertido, tuvo esa chispa que le faltaba a los otros ya que en general eran power-points con textos gigantes leídos por los alumnos, lo que Miguel siempre nos dice que no hagamos. Pero lo más importante del día no ocurrió hasta la hora de comer, una amigas y yo decidimos ir a tomar un helado ya que hacía bastante calor y echábamos un poco de menos nuestro levante, llegamos a una heladería en la cual pedimos los helados y decidimos tomárnoslo en la terraza, el dueño del bar, un hombre de unos 60 años empezó a hablar con nosotras y nos preguntó de dónde éramos, cuando le dijimos que éramos de Paterna al hombre se le cambió la cara le entró un poco de ilusión, emoción no tengo palabras para describirlo, no entendíamos por qué le pasó eso hasta que nos contó su historia. Todo empezó 40 años atrás cuando él hizo la mili, allí hizo un gran amigo y además se llamaba igual que él, nombre y primer apellido, éste hombre era de Paterna y el dueño de la heladería no había sabido de él desde entonces, había intentado buscarlo varias veces pero no lo había podido encontrar, nos preguntó si lo conocíamos pero ninguna sabía quién era excepto yo, conozco a ese hombre desde siempre ya que era amigo de mi abuelo y mi padre mantiene un buena relación con él. Me pidió un gran favor, darle su número de teléfono para poder hablar aunque fuera un sola vez más con él, su gran amigo del que nunca supo nada hasta hoy que le he dado su número y me ha prometido que lo llamará porque él también siente un gran afecto por él.
Nunca imaginé que la excursión me iba a permitir a unir a dos amigos que hacía 40 años que no se veían.

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