sábado, 12 de marzo de 2011

Para muestra un botón

Todo empezó hace unos meses cuando un día en clase de PI, de pronto Miguel dijo “Para muestra un botón”.Nadie sabía de que hablaba hasta que nos lo explicó. Consistía en una especie de teatro de los años 40, digo especie ya que no era un teatro como los que normalmente estamos acostumbrados a ve, ya que iba a ser una especie de monólogos; empezamos a preparar los personajes, las historias, los diálogos de cada uno…Cuando tuve que escoger mi personaje me informé un poco sobre esa época, cuáles eran los dos bandos(los nacionales y los rojos) ya que lo había escuchado pero no conocía muy bien el asunto, pregunté a mis compañeros y todo iban a representar un personaje de clase baja, que lo había pasado mal ya que algunas habían perdido sus maridos, trabajaban en el campo, sirviendo… y me dije a mi misma: Inma ¿Por qué no representas un personaje de una clase social mas o menos acomodada? Estuve pensando mucho en esa cuestión ya que tenía pensado representar el personaje de cómo vivió una de mis dos abuelas pero recapacité y decidí que sería mejor mostrar otra cara de la post-guerra que ninguno de mis compañeros lo iba a hacer. Cuando empecé a modelar mi personaje decidí que sería la mujer del médico, tenía tres hijos y mi quehacer diario consistía en vigilar que las criadas hicieran todo su trabajo, ayudar al párroco con las labores sociales… Este mini monólogo lo preparé porque en teoría íbamos a representar un diálogo pero finalmente los profesores decidieron que era mejor vivir por un día en los años 40 y eso si que nos sumergiría en la época, en como vestían, comían, como se comportaban…con la comida hubo un poco de polémica ya que todos decían ¡Qué vergüenza comer con navajas, el pan a pellizcos y una telera grande para unos cuantos! Pero al final todos aceptaron sin remedio alguno a contradecir a Miguel y comieron como decían algunos alumnos de otros cursos que nos estaban viendo “como abuelos”, sin embargo yo por suerte o desgracia tuve que desayunar pastas como una señora fina de la época, también me llevé una taza antigua, una servilleta bordada y una pequeña cucharilla para mover el café en teoría ya que bebí zumo. Cuando entrábamos en las clases los maestros no sabían qué hacer, algunos reían y los que llevan más tiempo en el instituto decían:” eso es cosa de Miguel,” al entrar el profesor nos levantábamos cabizbajos y hasta que no decían os podéis sentar no había uno que pronunciara una palabra aunque después empezábamos a contarle de qué iba la cosa. Casi me olvidaba de decir lo más importante, a parte de pasar un día en los 40 hicimos un vídeo cada uno y varias fotos propias de la época, algunas tan conseguidas que no consigues diferenciarlas de las antiguas de verdad, con estos videos y fotos Jose Ángel profesor de historia ha hecho un vídeo el cual no tengo palabras para describir, es como una especie de documental de la época que combina nuestros videos y fotos con videos y fotos propiamente de los 40. Cuando estábamos viendo el vide estábamos muy ansiosos por saber si saldríamos aunque sabíamos que no todos los videos nuestros estaban en la película ya que hubiera sido eterna, a medida que lo veíamos pensábamos ¿Me habrá escogido? Todos deseosos pero sólo unos cuantos, incluida yo tuvimos la suerte de salir en el video, cuando me vi en la pantalla grande sentí una especie de alegría y nervios ya que ese vídeo lo voy a tener para toda la vida y cuando sea mayor y lo vea me vendrán los recuerdos de ese día tan especial que vivimos. El próximo 8 de abril iremos a Prado del Rey un pueblo de la sierra donde presentaremos el vídeo a un concurso, así que todavía no se nos ha quitado el gusanillo que nos entró y además nos tendremos que vestir otravez de la época.

Para muestra un botón...sin duda una experiencia inolvidable.

Esta semana volvemos a la rutina de los comentarios, pero creo que este puede ser uno de los más interesantes que he realizado desde que empezó el curso, ya que la performance "Para muestra un botón", que es de lo que trata este nuevo comentario, me ha supuesto una experiencia maravillosa y que volvería a repetir.
Y ahora sí, voy a empezar contando el comienzo de esta aventura un día como otro cualquiera en la clase de Proyecto Integrado.
Todo surgió cuando Miguel nos comentó la idea de llevar a cabo la performance, la cual por cierto, causó un cierto revuelo en la clase, pues era una actividad obligatoria para aprobar la asignatura y a casi nadie le gustó la idea de tener que vestirse con ropa antigua y además tener que subirse al escenario.
Lo primero que Miguel nos asignó fue la construcción de nuestro personaje de los años 40 a través de un comentario en el blog. Al principio, no se me ocurrió nada, llamé a mi abuela, como casi todas las tardes, para que me contara su historia(aunque ya la sabía), y así ver si me inspiraba un poco o me contaba la historia de otra persona que ella conociera. Y así fue, me contó una historia que me gustó mucho, sobre un mujer que quedó embarzada de un señorito, al cual ella servía, y tuvo que marcharse del pueblo para criar a su hija. Esto además de servirme como idea para mi personaje, me supuso una oportunidad para que la gente joven de ahora conociera la vida que llebava una madre soltera(y además pobre) de esos años.
Cuando tuve mi personaje, Miguel nos dio a elegir un botón, que supuestamente pertenecería a esa persona de la que hablaríamos, y nos explicó que la performance consistiría en hacer una especie de teatro en el que cada uno iría contando su historia usando una ropa llamativa, hasta convertirse en la persona de la que hablaba.
Todo esto fue por el mes de Diciembre, así que aprovechando que iban a llegar las vacaciones de Navidad y que podría ir a ver a mi familia, le pedí a mi abuela algo de ropa. Ella estaba muy ilusionada con la idea y rápidamente empezó a buscarme cosas mientras me contaba anécdotas de su juventud y de todo lo que tuvo que trabajar para salir adelante. Sin embrago, no encontró nada, una falda negra fue todo lo que me pudo prestar(es que ella no suele guardar cosas que no le sirvan y además ella viste de forma actual). Pero la verdad es que no me importó, pasé un rato estupendo con mi abuela(y mi prima, que también nos estaba ayudando), y me acordé de eso que tantas veces nos dice Miguel de que ahora no somos conscientes de que nuestros abuelos siguen aquí, pero que algún día se irán. Yo me acuerdo de esta frase porque a pesar de que mis abuelos siguen vivos, están lejos, y por eso siempre que puedo les llamo y les cuento mis cosas.
Cuando se iba acercando la fecha comenzaron los ensayos con Miguel y Jose Ángel. Era divertido salir al escenario y mostrar la vida de una persona que no eres tú, pero esto me daba muchísima vergüenza, así que me supondría un reto bastante importante.
Pero de repente, ¡los planes cambian!. Ahora no tendríamos que representar a nuestro personaje, sino que tendríamos que ir vestidos de la época durante todo un día de clase, y a cualquier persona que se acercara había que contarle la historia de tu personaje. La verdad es que todo esto me chocó un poco, pues habíamos estado varias tardes practicando y al final eso no iba a servir de mucho, pero luego pensé que de este modo pasaría menos vergüenza, ya que mis compañeros también irían vestidos de la época e iríamos todos juntos.
Por fin llego el día, y lo primero que hice al llegar al instituto fue esperar a mis amigas, pues habíamos quedado en la puerta para comprar una telera de pan. Además de esto, llebávamos queso chorizo y lomo para poder comer en el recreo de una forma peculiar, así como lo hacía la gente por aquella época. Cuando llegamos a la clase, ya había gente que se estaba cambiando de ropa, de modo que rápidamente y antes de que tocara el timbre para comenzar las clases, me vestí con la ropa más antigua que pude encontar en mi casa, cogí algunas lenguas traperas para repartirlas, como nos había indicado Miguel, y salí junto con el resto de la clase, con la mejor cara que pude e intentando pasar desapercibida entre la gente, ¡pero era imposible(claro)!. Recuerdo cuando nuestra profesora de biología nos vio llegar vestidos de esa forma y tenía una cara entre impresionada y asustada. Luego llegó Miguel a la clase para hacernos algunas fotos, y como él nos había dicho, todos nos pusimos de pie. En la siguiente hora(y otra vez el cambio de clase de por medio en el que todo el mundo te miraba como si hubieras salido de una película antigua), Miguel nos mostró un video con fotos y videos nuestros que había realizado Jose Ángel intercalánolo con fotos y otros videos antiguos de Franco y demás personajes. Tengo que decir, que ese video me emocionó, supongo que al ver a los niños pasando hambre"se me abrió la fibra sensible".Luego, nuestro profesor nos recordó que además de la performance, ese día era 8 de Marzo, y era el día de la mujer. Recuerdo que nos preguntó si estábamos de acuerdo con la posicíon de la mujer respecto al hombre en la sociedad, pero nadie dijo nada, y yo tampoco, aunque tenía ganas de decir muchas cosas. Y cuando preguntó sobre si nuestros padres colaboraban en las tareas de casa, yo dije que sí, y en ese momento me sentí muy orgullosa de tener una familia que se reparte las tareas, y en la que todo el peso de la familia no cae sobre la mujer, cosa que todavía pasa en muchos hogares. Después de esta clase el día transcurrió más o menos "normal", y ya no me daba nada de vergüenza salir en los intercambios de clase y que todo el mundo me viera. Pero, sin duda, lo más divertido de todo el día fue el recreo, cuando empezamos a comer todos en círculo en el tercer módulo teleras de pan, tortilla, chorizo, queso, etc. Algunos llebavan botijos antiguos y otras usaban finas tazas y pastas, puesto que eran las ricas de la época. Seguido de esto, las clases continuaron, y para ser sincera, cuando llegó el momento de marcharse a casa y cambiarse de ropa, era cuando ya por fin le había cojido el gustillo a eso de andar por ahí vestida de los años 40.
Por todo esto, lo único que me queda por decir es que tal vez si la actividad no hubiera sido obligatoria no la hubiera hecho, y por eso le agradezco a Miguel que así lo hiciera, pues al final he conseguido vencer un poco mi timidez y además me lo he pasado "bomba".

lunes, 21 de febrero de 2011

Carlota Fainberg.

El comentario de esta semana Trata sobre el libro "Carlota Fainberg" escrito por Antonio Muñoz Molina. El libro comienza con la conversación entre dos personas que se hallan en un aeropuerto esperando noticias sobre su vuelo, que no podía salir debido a las malas condiciones climatológicas, según estaban hablando se dieron cuanta de que los dos eran españoles uno se llamaba Claudio y era un profesor que iba a dar una conferencia en buenos aires y el otro se llamaba Marcelo y se dedicaba a tasar hoteles para ver si su compra era rentable, Marcelo le conto a Claudio que tubo un romance en el hotel Town Hall de Buenos Aires, aun estando casado pero que tubo que abandonar el hotel, por que descubrieron cual era su profesión, cuando Claudio llego a buenos aires y fue a ver ese hotel, descubrió que Carlota Fainberg era un fantasma y que fue la esposa del dueño del hotel.

Este libro me ha parecido un poco aburrido y confuso, la verdad es que no me a gustado mucho.

domingo, 20 de febrero de 2011

Libro: Carlota Faingberg.

¡Hola a todos! El comentario de esta semana trata sobre el libro que recientemente hemos leído, este se titula Carlota Faingberg y es escrito por el conocido autor Antonio Muñoz Molina.
En el libro Antonio Muñoz  nos sitúa en un aeropuerto, donde dos Españoles se encuentran y deben de pasar un buen rato, debido a un temporal que retrasó sus respectivos vuelos. Abengoa viajaba a Miami y Claudio a Buenos Aires a dar una conferencia sobre Borges y a aceptar un puesto fijo en la universidad, por casualidad se encontraron  el aeropuerto de Pittsburg, donde Abengoa le cuenta a Claudio la historia que le ocurrió en un viaje a Buenos Aires. En ella le contaba el pequeño romance de dos días que vivió en el hotel Town Hall de Buenos Aires con una señorita rubia, la cual le volvía loco. Cuando le contó la historia cada uno pudo tomar sus respectivos vuelos.
Al llegar a Buenos Aires Claudio decidió ir a dar un paseo, tras un rato se encontró el hotel Town Hall, casualmente el que su amigo le había contado la historia, donde conoció a la que fue asistente personal de Carlota cuando fue actriz y le contó la verdadera historia de Carlota Faingberg. Resulta, que Carlota había fallecido hace años debido a que al utilizar el ascensor manual, no funcionaron correctamente los mecanismo  y ella cayó muriendo en el acto. Esto quería decir que la Carlota que conoció Abengoa era un fantasma. Claudio volvió a la universidad para saber si lo habían aceptado como profesor de la universidad, pero no fue así, contrataron a Ann Margaret, la cual le arruinó una conferencia. Tras esto él se quedó en la universidad e intento buscar a su amigo para contarle toda la historia.
El libro, no me ha parecido ni aburrido ni divertido, quiero decir un término medio. Ya que al principio no sabía de que estaban hablando los personajes ni quiénes eran, a medida que he ido terminando el libro he ido entendiendo algunas de las cosas de las que hablaban al principio. Me ha parecido interesante ya que hace alusión también a la situación económica en la que se encontraba argentina hace tiempo. En general, bien.
Saludos.

Carlota Fainberg

Hace unas semanas Miguel nos asignó la lectura de un libro: Carlota Fainberg, cuyo autor es Antonio Muñoz Molina. Este libro comienza en el aeropuerto de Pittsburgh con el encuentro de Marcelo Avengoa, que se dirige a Miami por motivos de trabajo, y Claudio, que se dirige a Buenos Aires a dar una conferencia. Es entonces cuando Claudio se ve envuelto en una historia que le ocurrió a Avengoa. Marcelo Avengoa mantuvo dos apasionadas noches con una mujer, Carlota Fainberg, a pesar de estar casado, en el hotel Town Hall de Buenos Aires, y según contó Avengoa, esa mujer todavía permanecía en sus recuerdos. Luego, ambos se despidieron y se marcharon cada uno por su lado. Después, cuando Claudio llegó a Buenos Aires y paseaba por sus calles se encontró con el hotel del que tanto le había hablado Avengoa y decidió entrar. Allí se enteró de toda la verdad cuando se encontró con una mujer que limpiaba el hotel, y que al parecer fue la asistente personal de Carlota cuando esta era actriz. Ella le contó que Carlota estaba muerta hacía años, que murió en el ascensor al caer desde la planta quince, y cree ella que asesinada por su marido, debido a que este no soportaba más que su mujer mantuviera relaciones con otros hombres. Seguido de esto, Claudio volvió a la universidad donde trabajaba para saber si le habían aceptado como profesor a jornada completa, pero no fue así, se lo habían dado a Ann Simpson, una mujer que le había hecho sentir muy mal durante su conferencia en Buenos Aires. Después de esto, Claudio decidió seguir trabajando en la universidad en su puesto de siempre.
Bajo mi punto de vista, este libro me ha resultado un tanto extraño, ya que más de la mitad del
libro Marcelo cuenta una historia, y cuando terminas de leer el libro te das cuenta de que todo era mentira (un poco frustrante). Por eso, me ha parecido un libro diferente , de esos que estas deseando llegar al final porque no sabes como puede terminar. Además, me ha parecido muy ameno a la hora de leerlo, puesto que es un libro corto y fácil de leer y comprender (excepto el primer capítulo que me enteré de muy poco). Otra cosa a destacar, son las palabras que aparecían en inglés a lo largo del libro y que eran un poco incómodas, ya que había que estar traduciéndolas constantemente.
Por otro lado, me gustó el detalle de la Plaza de Mayo, que nos contó Miguel que era famosa por la presencia en ella de unas mujeres durante la dictadura, mujeres a las que les habían robado sus hijos. También, en el libro se destaca la época de crisis que estaba viviendo el país.
Por lo demás, me ha parecido un libro fantástico que le recomiendo a todo el mundo (de hecho a mis padres ya se lo he recomendado), ya que te encuentras inmersa en un viaje durante todo el libro, y es maravilloso.

Carlota Fainberg, libro escrito por Antonio Muñoz Molina

Es una historia sobre dos hombres españoles que se encuentran en el aeropuerto de Pittsburgh con diferentes destinos, ambos atrapados allí por un temporal. Uno de ellos, Claudio, se dirige a Buenos Aires a dar una conferencia. El otro, Marcelo Abengoa, relata a Claudio una historia que le ocurrió en Buenos Aires con una mujer, Carlota Fainberg. Abengoa, que estaba casado, pasó dos apasionadas noches en un hotel junto a Carlota, una mujer que nunca había podido olvidar. Terminada la historia ambos se despidieron. Claudio, profesor en una universidad norteamericana, paseando por Buenos Aires se encontró con el hotel donde había ocurrido la historia de Marcelo, el Town Hall de Buenos Aires. Allí conoció a la que fue asistenta personal de Carlota, ahora limpiadora del hotel, de cuando ella era una famosa actriz. Ella le contó la historia de cómo murió Carlota debido a que el ascensor en el que se montó cayó desde el piso 15, no se sabe seguro si intencionadamente por su marido que estaba harto de que se insinuara a todos los hombres que pasaban por el hotel. Claudio volvió a la universidad con la esperanza de que le ascendieran pero no fue así, la mujer que le humilló en su conferencia se había presentado a su plaza y se la habían dado.

En mi opinión esta historia al principio ha sido un poco pesada y difícil de leer, hasta la parte en que Marcelo Abengoa empezó a contar su historia en el hotel no empecé a tener esas ganas de leer que surgen cuando un libro gusta de verdad. También me ha influido un poco el hecho de tener que estar buscando muchas de las palabras que Claudio dice en inglés, lo que me resultaba algo incómodo. El final me ha gustado bastante debido a que me ha sorprendido para bien, el momento en el que nos damos cuenta de la verdadera historia de Carlota y Marcelo, de que ella era un fantasma, entonces la vemos de otra forma. Comprendemos entonces el porqué de las dos noches exactamente iguales, de lo que dice el chico del ascensor con respecto a los accidentes que han ocurrido en él… He tenido que volverme a leer esa parte para poder fijarme en los detalles de la historia que cuenta la limpiadora y que se repiten en las dos noches de pasión. También me ha atraído mucho la parte en que refleja la crisis que estaba pasando el país cuando Marcelo estaba allí mediante descripciones que hace con respecto a cómo estaban las calles, el estado de la electricidad,etc. En general me ha gustado este libro y recomiendo a todo aquel al que le gusten los relatos de viajes que lo lea porque merece la pena pasar el tiempo leyendo historias como ésta.

sábado, 19 de febrero de 2011

Libro de Antonio Muñoz Molina

El libro que hemos leído ha sido escrito por Antonio Muñoz Molina, autor conocido actualmente el cual ha ganado algunos premios como: Premio de la Crítica por El invierno en Lisboa, obra que también recibió el Nacional de Literatura, Premio Planeta por El jinete polaco…

El libro cuenta la historia de dos españoles que se encuentran en el aeropuerto de Pittsburg, Buenos Aires, se encontraban en el periodo en el que hubo una tormenta de nieve y no podían despegar los aviones. Uno de ellos, Abengoa le cuenta a Marcelo una historia que le pasó unos años atrás. Todo empezó cuando Abengoa llegó a un hotel "Town Hall" de Buenos Aires y mantuvo una especie de romance fugaz de dos noches con Carlota Faingberg, la mujer del dueño del hotel, pero no tubo mayor importancia ya que Abengoa siguió con su mujer Mariluz y no supo nunca nada más de Carlota. Claudio iba de viaje a Buenos Aires a una conferencia pero por casualidad un día que iba paseando por la calle vio el hotel "Town Hall", entró y vio a Carlota pero cuando giró la cabeza había desaparecido, empezó a hablar con una camarero y una limpiadora y le contaron que Carlota había muerto 20 años atrás asesinada por su marido en el ascensor. Ante estos comentarios Claudio se dio cuenta de que lo que él y su amigo habían visto era el fantasma de Carlota y que quizás algún día buscaría a su amigo para contarle la verdad del fantasma de Carlota Faingberg.

El libro en los primeros capítulos es un poco aburrido, aunque cuando Abengoa empieza a contar la historia de Carlota empieza a entrarte el gusanillo por leer una y otra página y esa especie de sentimiento o emoción no sé cómo describirlo que te obliga a seguir investigando y leyendo. Como he dicho en las primeras páginas no es muy entretenido ni te engancha como en el final pero la idea me ha parecido fabulosa ya que a mí también me ha pasado de estar en un país extranjero, encontrarme una española y empezar a hablar con ella como si nos conociéramos de toda la vida.